Same, same, but different” (“Lo mismo-mismo, pero diferente”).

Los que ya vinieron a Asia saben de qué hablo. Los que planean venir, se van a acordar de mí cuando lo escuchen por primera vez.

Es algo que los asiáticos nos repiten constantemente cuando tratan de explicarnos su mundo.

Lo repiten tanto que hasta venden remeras con la frase que los turistas lucen divertidos.

Same same salt, but different” (“Lo mismo-mismo que la sal, pero diferente”) repetía el cocinero del hotel donde trabajamos en Camboya ante la pregunta de qué era ese condimento blanco que usaba. No era sal, pero igualmente realzaba el sabor de las comidas.

Same same Buda“, decía el marinero para explicarle a los turistas que no estaba bien que colgaran su ropa a secar de la punta del barco porque lo considera un lugar sagrado.

Same same curry“, nos dijeron para advertirnos que ese plato desconocido que íbamos a pedir no era curry, pero era igualmente picante.

Parecido pero distinto.

Así es todo en Asia.

Está lleno de lugares familiares, porque claro, y esto es una obviedad decirlo, los asiáticos comen, duermen, se bañan, se visten, se enferman, igual que nosotros, así que sí, en Asia vas a poder comprar esas cosas que necesites y que te olvidaste de traer. Pero cuando te empezás a relajar y a sentirte como en casa, aparecen esas diferencias que te cachetean y que te recuerdan que a nuestras culturas no las separan sólo un montón de agua.

Monje usando teléfono celular en Tailandia
Un monje chateando en la parada del bondi… total normalidad asiática.

Más de una vez podés andar distraído por un shopping donde venden marcas internacionales y olvidarte de dónde estás. Pero de repente ahí mismo entre el local de Adidas y Zara hay un carrito con salchichas ensartadas en un palito, o una mujer rematando cosméticos con un altavoz, y ahí está, Asia asomando.

En Mc Donald’s todo es rojo y amarillo pero hay hamburguesas de pescado, salsa picante para las papas, y el payaso que nos asusta a todos es todavía más aterrador con sus palmas juntas frente al pecho en un típico saludo tailandés.

Payaso de McDonals en Tailandia
¿Alguien más se muere de terror?

Lo mismo pero diferente.

¡Oh, my Buda!“, dijo el mismo marinero que retó a los turistas.

Si bien sabíamos desde antes que Tailandia es un país budista, tenemos tan internalizada nuestra cultura que nos sorprende a cada paso cuánto impactan las religiones predominantes en cada país, en su forma de pensar, de comportarse, y hasta de hablar.

Aunque lo sabemos, cuesta acostumbrar al piloto automático con el que vivimos a que acá no existe un Dios como lo conocemos, que nadie hace la señal de la cruz al pasar frente a un templo, que se acerca diciembre y no hay ni rastros de la Navidad.

Parecido pero distinto, nosotros contamos nuestros días desde el nacimiento de Cristo, ellos desde la muerte de Buda Gautama.

Por eso acá es el año 2559.

Por eso acá año nuevo es en abril.

Saber que el futuro en el que vivimos acá es más grande que las 10 horas de diferencia horaria con Argentina nos dejó tranquilos cuando entendimos que ese pan lactal no vencía en el 2559 porque tenía conservantes radioactivos.

Lo que todavía no sabemos es por qué para la Embajada de Myanmar hoy es martes 8 de noviembre de 2558.

Ticket de la visa de Myanmar en Bangkok
Otro día, otro mes, otro año…

Tal vez estemos en una grieta en el tiempo, tal vez sea un error de la computadora. Por las dudas preferimos no preguntar.