Japón es la tierra de los opuestos: la calma se entrelaza con lo frenético, lo dulce con lo retorcido. Es también la tierra de comida deliciosa, gente extremadamente amable y más de lo que tus ojos pueden ver. Abajo van a encontrar nuestras recomendaciones de hospedajes, comida y tours:


KYOTO – Nanni Guesthouse

No hay como hospedarse en una casa tradicional japonesa para tener la experiencia total. La casa está perfectamente ubicada entre la zona céntrica de Kyoto y sus atracciones. Además cuenta con bicicletas, ideal para recorrer las afueras. Los dueños son muy amables y van a llenarte de recomendaciones, lugares para comer y cosas que hacer.

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KYOTO – Enchanted time with Maiko

Si pudiéramos recomendar que hagan algo en Japón sería esto. Nuestra noche con una maiko (aprendiz de geisha) se sintió fuera del tiempo, como parte de una película. Fue una noche de la que nunca nos vamos a olvidar. Todo sobre nuestra experiencia fue demasiado positivo.

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KYOTO – Kikyo Sushi

Si pudiéramos tener una máquina de tiempo sería para volver a esa noche. El sushi más delicioso que probamos en nuestra vida. Increíble. Encima, el sushiman habla inglés y pudimos preguntarle de todo. Dios mío, qué rico.

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OSAKA – Qoo Hotel

Este lugar es perfecto. Tiene una ubicación increíble, las opciones dentro del dorm son muy buenas y todos en el staff son súper amables. Encima, ¡dan desayuno gratis! Si bien el desayuno es sólo café y tostadas, podés comer un montón y ahorrarte una comida. Eso en Japón vale doble.

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TOKIO – Hostel Wahaku Kotobuki

Excelente ubicación, entre destinos turísticos imperdibles de Tokio. Los dueños son amables, las camas son súper cómodas. Encima en el lugar hay un baño de inmersión de agua caliente que te relaja toda la locura de Tokio. Y también podés ahí mismo averiguar para vestirte de samurai. Una experiencia increíble.

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FUJIKAWAGUCHIKO – E-Joy Hostel

El relax que hay en este lugar puede curar cualquier mal. Está a unos 15 minutos en bicicleta (dan bici gratis) del mejor mirador del Monte Fuji. La cena que preparan en el hotel es hermosa.

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KANAZAWA – Emblem Stay

Kanazawa es de esos lugares que todo el mundo te dice que con un día te alcanza pero cuando llegás ahí te das cuenta que nunca jamás vas a aceptar consejos de nadie más. Está lleno de recovecos, callecitas encantadoras, barrios de geishas, de samurais, parques. Y tanta comida. Emblem Stay fue un lugar increíble para hospedarnos. Unas habitaciones súper cómodas, un staff que habla un perfecto inglés, super amables y muchas atracciones interesantes dentro del hotel, como las clases de comida a las que nos invitaron. Imperdible.

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NARA – Iro Hostel & Bar

Nara es hermoso. Más allá de los ciervos que deambulan por todos lados como un cuento de hadas y los turistas que los persiguen incansablemente para sacarles mil novescientas cincuenta y cuatro fotos, Nara tiene ellas callecitas japonesas en las que es obligatorio perderse. Iro es un lugar perfecto para pasar un par de días. Tiene una habitación muy amplia, limpia. El staff es super amable. Y la ubicación es inmejorable.

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Hay siempre una diferencia entre lo que buscamos y lo que encontramos. No sé bien qué pensé vine a buscar a Nara. Sé qué creí encontrar. Ciervos. Diluvios de fotos de postal prometían ciervos deambulando entre parques y templos japoneses. Al rato los vimos. Y no. No era como la postal. Cientos de turistas se amontonan a su alrededor sacándose fotos, algunos molestándolos un cachito demasiado. Mejor seguimos caminando. Atrás quedaron las multitudes que buscan la foto perfecta. Y de a poco se desnudó otra Nara. Una con calma y ciervos perdidos y calma y callecitas antiguas y calma y templos. Entramos en uno. Micrófonos, luces, sillas. “Acá pinta show,” le dije a Cecilia. Nos sentamos en el fondo como para no molestar y esperamos. Eventualmente llegó más gente, prendieron un fuego a cada costado y unos músicos subieron al escenario. Dos, al frente, tenían el instrumento más misterioso que vi en mi vida. Una especie de quena circular. Sonaba a paz y tormento y podía resquebrajar al mundo y desnudar la verdadera naturaleza de la existencia. Me transportó a cuando era adolescente y un jugo light trajo de regalo un CD de música celta que podía llevarte a otro mundo. Estuve años buscando algo así. Y lo encontré cuando no lo buscaba. Décadas después. En el otro culo del mundo. Nos volvimos caminando casi levitando. Un japonés nos acompañó, nos dijo que ese instrumento se llamaba sho. Que es un instrumento muy antiguo. Más de mil quinientos años. Que poca gente escuchó uno en vivo. Que en ese templo hacen un recital por año, justito en el día que caímos de casualidad. Llegamos a Nara pensando que íbamos a encontrar apenas ciervos. Pero no. A veces encontramos más de lo que buscamos. Encontramos que las cosas no son como en las postales. Y que caminando siempre se llega a la belleza. — Gracias a @iro_hostel que nos hospedó. A pasos del barrio antiguo y del parque de los ciervos, tiene un staff muy amable, un hostel inmejorable y, lo mejor del mundo mundial, un inodoro inteligente.

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